Donde estoy? A donde Voy?
- Feb 23, 2016
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Hubo un tiempo en el cual sabía claramente que quería. Cada sueño estaba claramente definido. Podía acostarme en la cama y soñar, pensar en todas esas cosas que ansiaba para mí. El tiempo pasó, y tuve que cambiar algunos de esos sueños. Tal vez por otros mejores, ya que la motivación mayor no era yo, sino seres que nacieron de mí. Logré prácticamente todos y cada uno de esos sueños.
Sin embargo, cada sueño personal, que había en mí… únicamente por mí y para mí, jamás se vio alcanzado. No me molestaba, al menos tenía sueños que lograr. Eran mi motor en medio de la adversidad, el impulso para continuar. Y los vi realizados. Sin embargo no eran esos sueños que pertenecen solo a uno.
El tiempo va pasando y muchas cosas fueron cambiando. Cuando llega la oportunidad de pensar en mí, tuve que pensar en otras personas… y así lo hice. Basé decisiones y movidas, por dos personas que en esta ocasión no les di la vida, sino que ellos me la dieron a mí; mas seguí arrastrando una de las vidas que traje al mundo y las vidas que ese alguien trajo también. Tuve que detener muchas cosas, carrera, vida personal, social etc. Lo hice con amor y por amor. Y si lo digo es porque estoy intentando descifrar, en que parte del camino me quede perdida, encontrándome solo a ratos.
En el camino fui perdiendo cosas, en especial materiales, pero iba ganando cosas espirituales, magnificas. Iba aprendiendo a conocer mi ser interior, a entender el porqué de sentimientos, pensamientos y experiencias que tuve desde chiquita. Descubrí la facilidad con que me deprimo, mi enorme capacidad de empatía, que todo lo que existe esta interconectado, el poder de unión con la Madre Tierra y su capacidad de comunicarse con nosotros, en fin… muchas cosas espirituales.
A pesar de todas esas cosas, durante 8 años y medio he estado intentando encontrar una nueva ilusión dentro de mí que me empuje a continuar, que me de ese inmenso deseo de lograr algo y no he podido. ¡No entiendo porque! Es como si me hubiese quedado perdida en algún punto del camino. O no necesariamente perdida, sino detenida de alguna forma en ciertos aspectos.
A medida que avanzan los años y se suma más edad a mi existencia, me digo; tiene que haber algo que me apasione nuevamente, ¿Por qué no lo puedo encontrar o descifrar? Encima de no sentir eso que ansío sentir, los problemas económicos me abruman tanto que en las últimas 4 semanas apenas logro encontrar el sueño antes de las 6, 7 u 8 de la mañana; peinarme o arreglarme las uñas no me apetece. Mi rutina de ejercicios esta como media detenida; a veces los hago y a veces no. Quiero salir afuera a mi palma y no lo hago. En sin fin de ocasiones no deseo ver a nadie fuera del núcleo de mi hogar, no quiero hablar con nadie por teléfono. Mi desorden obsesivo compulsivo esta fuera de control y tengo los ojos lastimados por el mismo. Me vuelvo “adicta” a cualquier cosa que logre calmar mis pensamientos por un rato; ya sea un juego, un programa, lo que sea que me ayude a pensar en cualquier cosa, menos en mis problemas actuales; algo que mantenga mi mente lo suficientemente ocupada como para no pensar en mis asuntos. Tiempo de sobra tengo para ello en la madrugada y cuando voy a la cama.
El conocimiento adquirido a través de estos años, me sirve de ayuda, pero hay momentos que se convierte en casi un verdugo. Y es que saber cosas me hace castigarme más mentalmente, por no lograr alcanzar el estado mental que sé que necesito alcanzar para lograr superar todo esto. Pienso que todo lo que me pasa es mi propia culpa. Quiero liberarme y no lo logro y eso me atormenta más. Deseo ver feliz a todo el que esté alrededor mío y tampoco logro eso.
Comprendo perfectamente que nosotros somos responsables de nuestras circunstancias. Entonces es cuando menos logro calmar mi mente. Y vienen las preguntas; ¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo lo hago? Si tengo la mente positiva, hago todo lo que he adquirido el conocimiento que hay que hacer para atraer cosas buenas a tu vida etc., ¿por qué de repente todo se me vuelca? ¿Dónde rayos estoy fallando? Si he dejado de ser mía para servir a otros, que aunque son de mi propia familia son otros, ¿Por qué me pasan estas cosas que me pasan?
¿Dónde estoy? ¿Dónde me quedé? ¿Hacia dónde voy? Estas son de las preguntas más recurrentes que me hago. Pareciera que me quede detenida allá cuando la vida, por causa de mis propias decisiones (no puedo culpar a nadie más) me llevo a dejar de pensar solamente en mi. Tan así, que me siento como si estuviera nuevamente viviendo los momentos más difíciles de mi adolescencia y temprana juventud donde solamente existía pero no vivía. Es como si una vez que detuve mis sueños, ya olvide como encenderlos de nuevo o simplemente el tiempo me ganó y ya no es momento de algunos.
Cuando entro en oración con el Universo siempre le pido que me ayude a encontrar mi propósito en esta Tierra; que me lo revele. Tal vez encontrándolo, logre despertar en mí nuevamente esa pasión por vivir, por seguir.
Entonces cuando pienso y en ese fallido intento de hallar que es lo que me gustaría hacer, o que me gustaría que fuera mi vida… la única respuesta que llega es: quiero amar y ser amada, quiero enamorarme de nuevo como una chiquilla y ser correspondida, ya que la ilusión del amor nos hace ver la vida de otro color sin importar la madurez alcanzada y cada día es hermoso. Quiero poder trabajar en algo que me apasione y donde pueda brindar lo mejor de mí y servir; servir con propósito en donde esté trabajando; quiero no tener que preocuparme más de las cosas básicas económicas como el pago de renta y utilidades. Quiero ver mi casa como una casa normal; como era antes y quiero cooperación de los que me rodean. Pero entonces, no sé qué es eso en lo cual podría trabajar que me apasione. Y muchos menos, cuando conseguir empleo es difícil y a la vez tan urgente que ni el lujo de escoger te puedes dar. Solo le resta a una orar para que llegue ese empleo, que se pueda ajustar a tu vida actual donde cuidas de otros, y que pague al menos lo suficiente para poder cumplir con tus obligaciones en el hogar. Y al darte cuenta de eso, ya sabes que tendrás que aceptar lo que aparezca que este dentro de tus posibilidades y no lo que te guste realmente hacer.
En ese instante te das cuenta que tus estudios, si esos que te causaron noches de desvelos, están en el pasado dejando a la profesional perdida. Te das cuenta que no quieres hacer exactamente lo que estudiaste y que lo que si quisieras hacer es algo donde tu capacidad analítica, tu visión y deseos de entregarte para ayudar a otros se pudiera usar. También te gustaría escribir, o dar charlas, lo que sea que te permita ayudar a otros, influenciar positivamente en otros. ¡Aja! Eso me gusta. ¿Y porque no lo hago? Bueno, no me puedo ilusionar cuando ni siquiera he podido pasar por edición el libro que escribí hace 3 años y mucho menos publicarlo (total, pareciera que la rueda dio para atrás y debería escribir una segunda parte ya que me pasan una de cosas que bueno, a veces parecen sub-reales). Para todo eso hace falta dinero. No puedo dar charlas porque no tengo educación ni una carrera para eso y de la nada no te conviertes en conferenciante.
A veces me pregunto, de que me ha servido la inteligencia. Definitivamente no es una garantía de éxito.
Hay momentos que recuerdo mi edad y digo que tal vez también me gustaría estar un poco sola. No tener tantas responsabilidades, y vivir solamente para mí. Así como la mayoría de las personas que están en mi edad. Salir a donde desee cuando desee, limpiar y que las cosas permanezcan en su lugar, pero luego me digo que amo tanto los seres que me rodean que tal vez no necesariamente estar sola es algo que me haga feliz. Pero si un poco de orden y un poco de cooperación, y un poco de libertad. Es que hay momentos que ni siquiera sé lo que quiero.
Lo único que tengo claro, es que ando un poco perdida. Me estoy buscando, me sigo buscando, pero no sé si me estoy encontrando o si me encontraré. Recuerdo tanto que me sentía exactamente así, cuando estaba viviendo en casa de mis padres y apenas tenía entre 18 y 24 años. Me refiero a sentirme que existía, mas no que vivía.
Voy a repetirme en mi mente la frase que en aquella época me dijo una persona y que hizo click en mi cabeza y me hizo moverme en la dirección correcta y mi vida dio un giro positivo. Esa frase quizás me sirva ahora de nuevo. Son las 6:01 am así que iré a la cama a intentar dormir recordando ese consejo.
Creo que todos, como seres humanos tenemos momentos en que nos cuestionamos muchas cosas. Es normal, es de humanos... es parte de crecer, comprender, conocer y entender.






























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