La fragilidad de la vida
- Mar 31, 2015
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Los seres humanos tendemos a vivir cada día como si nunca se fuera a acabar el suplido de dias para vivir. Nos creemos de cierta manera, invencibles o incapaces de morir. Y eso es bueno en parte, porque si vamos a vivir con miedo, o con pensamientos trágicos a cada momento; nuestra vida seria un constante tormento. Sin embargo, tomar la vida de esa manera, es peligroso y desventajoso.
Son pocas las personas que meditan y profundizan en las experiencias que a diario viven o en las decisiones que a diario toman. No todas las decisiones que tomamos tienen consecuencias inmediatas; algunas esas consecuencias les toma tiempo llegar; pero como no las vemos de inmediato, tendemos a pensar que nunca llegaran.
Vivimos cada día como un día mas, como algo común y corriente y jamás pensamos: "¿Sera este el ultimo día que tendré para vivir?". Nos desgastamos muchas veces en preocupaciones, en asuntos fútiles, en llantos interminables, en corajes sin sentido, en antagonismos, criticas, objetivos equivocados, en buscar la felicidad fuera en algún lugar o en alguna otra persona, etc. Cuando se nos va un ser querido, en especial joven; ya que es cuando más nos impacta, o cuando se va alguien conocido o de la familia de manera inesperada, es cuando único muchas personas, por un rato, piensan en estos temas. Con el paso del tiempo, eso que pensaron o reflexionaron habrá sido olvidado por muchos de ellos.
Una vez leí en un artículo y cito:
"Tenemos control sobre las acciones que tomemos en nuestra vida, podemos decidir qué hacer, cómo hacerlo y cuando hacerlo, pero si hay algo que no podemos controlar (por mucho que quisiéramos) es la durabilidad de nuestra existencia en este mundo, la longevidad de nuestra vida... esto es algo totalmente fuera de nuestro alcance. Todos estamos conscientes de que tarde o temprano seremos protagonistas de la muerte, víctimas de ella, es una condena con la que nacemos, pero nunca vivimos con la idea de que probablemente no exista un mañana para nosotros, nunca disfrutamos el día de hoy como si fuese el último. "
De regreso del funeral de la hermana mayor de una amiga y un amigo, compañeros de escuela a su vez de mi adolescencia, volví a meditar en la fragilidad de la vida y en el manejo del dolor de una perdida. Esta amiga y este amigo acaban de perder a su hermana; pero en el 2013 perdieron a su padre, en el 2014 a su madre, hace dos semanas una tía y hace apenas 3 días a su hermana mayor. Demasiadas pérdidas juntas. Su hermana, una mujer joven de solo 55 años a los sumo; se fue de una manera inesperada dejando hijos y su esposo. ¿Cómo puedes hallar palabras para consolar a alguien con tanto dolor junto? Es sino imposible, sumamente difícil. Y saliendo de allí, de ver sus lágrimas, su agotamiento y el de su hermano, de escuchar lo que ocurrió y cuán rápido ocurrió, que retome el pensamiento sobre el tema que les traigo.
Hay un dicho que les va a sonar trillado a muchos y es el que dice que vivamos cada día como si fuera el último. Podemos pensar que esto es como decirnos vive al máximo, vive la aventura, goza, disfruta, viaja, apasiónate ect. cada día de tu vida. Como no todos tenemos dinero, energías, capacidad, edad, salud, circunstancias excelentes en nuestro diario vivir, etc. para hacer muchas de esas cosas que vienen a nuestra mente; lo que hacemos es olvidar este dicho y seguimos viviendo un día, luego otro, y otro más. Pero, ¡ALTO! no se trata de lo que puedas pensar sobre cómo vivir cada día al máximo; tal vez se trata de otras cosas. Sí, cosas que están al alcance de todos, no importa tus circunstancias.
Medita un poco. Si hoy es tu último día en la tierra como ser vivo, ¿vale la pena preocuparte demasiado por las cosas que no tienen solución? ¿Vale la pena seguir enojado con alguien de tu familia o alguna amistad, o vecino o cualquier otra persona? ¿Es realmente importante tener el carro último modelo, la cartera Gucci o la crema de Lancome, o la casa hermosa con piscina, o el puesto alto que te pagara mas salario, o los zapatos de la tienda más cara? ¿Acaso te llevarías algo de eso contigo? ¿Te serviría de algo el haber sido soberbi@, egoísta, incomprensiv@, intolerante, altaner@, abusador/a, irrespetuos@, chismos@, codicios@, etc.? ¿Te ajorarías por terminar algo que está a mitad como limpiar la casa, lavar ropa, barrer, mapear? ¿O dejarías de hacer eso por irte a pasar un buen rato con tus amig@s o tu pareja o tu familia? Preguntate: ¿Qué cosas tomarían importancia realmente?
Si mañana no estarás aquí, ¿qué cosas tendrían significado y valor para ti?, ¿qué cosas llenarían tu alma?; ¿qué equipaje quisieras llevar contigo? ¿Te gustaría llevar el sabor de todos los besos y abrazos dados y recibido recientemente? ¿Llevarte el recuerdo de todas las cosas bellas que has visto? ¿Impregnar tu corazón de perdón? ¿Saber que dijiste te amo a todo el que amas? ¿Darte cuenta de lo bello que es oler, ver, gustar, escuchar y tocar, llevándote el recuerdo de haber percibido y valorado las cosas que a diario tomamos de gratis o por damos por sentado? ¿Te llevarías el olor de una flor, o el sonido del mar, o el cantar de un coquí… tal vez un atardecer, o una canción… quizás un paisaje o la caricia de un ser amado… o el sabor del café, un buen vino o de una buena comida?
Entonces no se trata de ser joven, tener salud (que es importante claro está) o poder viajar, hacer deportes extremos etc. ¡NO! No es de eso nada más que se trata; se trata de hacer bien y el bien cada día de tu vida donde estés. De aprovechar cada instante para hacerlo intenso y valorarlo no importa lo simple que parezca. Se trata de comprender que lo que da la felicidad esta en nosotros al percibir el mundo exterior; al aprender a tener pensamientos positivos aun en la adversidad, el amar sobre todas las cosas; el perdonar, comprender, entender, valorar. Esta en aceptar la simpleza como belleza; aprecia la belleza de todo lo que te rodea, míralo, tócalo, siéntelo, mañana puede ser tarde para hacerlo. Lo que no puedes cambiar, no luches por cambiarlo, acéptalo y vive; vive por ti porque cuando tu no estés, los demás seguirán viviendo. Atesoraran tu recuerdo pero seguirán; es ley universal.
Impregna la vida de ideales justos, tiende una mano siempre que alguien lo necesite, no dejes que la vida pase por ti sin tu hacer nada ya que la vida no pasa por nosotros; somos nosotros los que vamos de paso por ella. Llénate de alegría, llora si tienes que llorar pero reconoce que todo es pasajero; que estamos únicamente en un punto en el “tiempo”. Pide perdón si sabes que has hecho algo mal. Deja una huella en cada persona que se cruza en tu camino. Llévate el sabor de haber vivido bien y hecho el bien. Valora lo pequeño, lo sencillo. Aprende a amar la naturaleza; descubre tu profunda conexión con ella e intenta aprender de ella. Deja el discrimen, el prejuicio y libera tu alma de paradigmas que te han sembrado. Lee, escudriña y sobre todo…viaja a tu interior.
Descúbrete, conócete, cambia lo que haya que cambiar y acéptate. Perdónate, amate, cuídate, ejercítate, aliméntate; déjate amar, ríe a carcajadas siempre que puedas, sonríe la mayor parte del tiempo (inténtalo); supera malos hábitos y adquiere hábitos buenos. Aprende a respirar y a meditar. Tu Ser interior es fuente de felicidad; es guía espiritual, es fortaleza en adversidad, es abundancia, regocijo y mucho más.
Solamente eso que llevas en tu corazón y alma te acompañara y lo bueno que dejes será lo que te hará realmente inmortal en el corazón de todo el que te recuerde con cariño, afecto y amor. Recuerda, estas de paso y no sabes cuando ese paso vaya a terminar.






























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